Hitler: Elic, nada mal este apartamento, me gusta.
Elic: Gracias, estás en tu casa. Mira, tengo que preguntar, ¿porqué ese odio contra los judíos?
Hitler: ¿Odio? Eso no es así, yo los amaba. Eso fue una confusión, un malentendido.
Elic: ¿Malentendido? ¿De qué hablas, dictador sicótico?
Hitler: Una noche Goebbels y yo estábamos cayéndonos a palos con otros de la SS, y los tipos
comenzaron a volverme mierda la casa en medio de la borrachera. Mearon en las matas, vomitaron
sobre mis trenes de juguetes. Ni te cuento lo que le hicieron a mi perro. Pobre Blondi. Después de esa noche, nunca fue la misma.
Elic: ¿Y qué tiene que ver eso con el holocausto?
Hitler: Ah, sí. Cuando vi lo que estaban haciendo me molesté y grité “¡Maten a todos los ebrios!”,
y salieron todos corriendo a matar a todos los hebreos. Al poco tiempo Goebbels le dice Eichman, Eichman lo
riega por ahí, y antes que me pudiera dar cuenta ya estaba todos esos locos persiguiendo a los judíos.
Elic: Coño, pedazo de mierda, ese cuento es terrible. ¿Por qué no detuviste todo?
Hitler: Por Eva. A ella le ENCANTABA todo eso. Mírame. Yo no soy un tiempo apuesto. Pelo
grasoso dividido en el medio, un bigote estúpido. Coño, yo estaba contento de tener alguien
a quien cogerme, de tener un culito en la casa. Cada vez que le hablaba de eso se
excitaba, no tienes idea. Así que dejé que todo siguiera.
Elic: Pásame la botella, voy a servir unos shots. Mira, aborto de cabra, eso no es excusa. ¡Eres un asesino en masa!
[Elic sirve dos vasos cortos, llenos]
Elic y Hitler: ¡Por las mujeres, por los amigos, y por las mujeres de los amigos!
[Toman los vasos completos]
Hitler: Si, si, yo sé. No tengo excusa. Pero nadie puede decir que en realidad ha tenido sexo hasta que le hagan “El Eva Braun”.
Elic: ¿Si, en serio? Coño, ¿qué es “El Eva Braun”?
Hitler: Bueno, los dos nos desnudábamos. Ella me bañaba completo en mermelada de
ciruela. Luego se cagaba en mi pecho y lo restregaba con sus nalgas por todo mi pecho y
barriga. Cuando ya me tenía así, me metía el puño por el culo, y me masajeaba el colón. Yo
eyaculaba en su pelo, y me tiraba un pedo en su cara. Esa última parte la llamaba
“La Cámara de Gas”. No existe nada más excitante que “El Eva Braun”.
Elic: Sal ya de mi apartamento.
